de nuevo el silencio. a medias entre un mutuo acuerdo y una imposición. no pedí frenar y dejar de hablar, pedí frenar y continuar. no soporto ir por la vida a ciegas, a mudas y a sordas. necesito hablar, compartir mis días, si no a tiempo completo, a segundos. no puedo tener la costumbre de contar mis mañanas a alguien y de pronto no saber de su existencia. no. no porque entonces es que ha desaparecido y la desaparición nunca es buena. además de qué sirve un tiempo en la nada si cuando se reencuentra uno, toda la historia vuelve? en ese tiempo y ese espacio todo lo vivido no ha hecho más que sosegarse pero en cuanto vuelve el contacto, la mar se revuelve de nuevo.
no puedo soportar esto otra vez.
es agonizante.
lo peor es que esto me hace más fuerte para no comer. me da asco todo y me enorgullece ser capaz de no ingerir nada de nada.
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