días de silencio, días de orden.
me doy cuenta de mis miedos absurdos. miedo a que me olvides por no hablar durante un día o dos o tres. a dejar de existir. miedo a que de pronto lo que rompa el silencio sean, una vez más, tus palabras descolocándome. miedo a que no vuelvas...
pero se ha acabado todo eso. ante todo, respeto tu tiempo y tu espacio, lo que me hace calmar la angustia pues todos necesitamos un rato para nosotros. y para continuar, sé que no hay nada que temer: uno no desaparece de la vida del otro así porque sí. hay etapas en las que se habla más y otras menos. hay una vida para cada uno que no consiste precisamente en estar pegado a un teléfono pendiente de lo que nos dicen o dejan de decir. y lo más importante, se acabó el miedo a que no vuelvas... por lejos que te haya sentido en algún momento, sé que nunca te has ido.
esto me demuestra que puedo crecer independiente. que puedo ser y dejar ser. y que es todo mucho más sano, natural, real, cómodo y sobre todo es un alivio desde este lugar.
temía también que se difuminara esta historia. no sé explicarlo. temía que de repente nada tuviera sentido. que al reposarlo se enfriase. temía el cambio. y ahora pienso: "si hay un cambio, siempre va a ser bueno". sé que vivo inventándome todo cuanto pueda pasar y a veces incluso me lo creo! pero estoy tomando conciencia, conciencia verdadera, de que lo que hay es lo que hay y de que es perfecto y avanza con toda sinceridad y naturalidad. y de que esta situación de terapia de choque, como la llamo, de medir mis límites y ver cuánto aguanto sin saberte, me está haciendo ver que lo que siento es real. y ahora estoy tranquila, no me agobia. ni me pone triste que tú no estés donde yo. ni me pone triste pensar que "quizá nunca". te siento dentro y me hace sentir muy bien. vivo tranquila (aunque últimamente un poco impaciente... creo que no me caben ya las ganas de volver a verte. en este caso sí admito que mi cuerpo es chiquitito; vendría bien algo más grande para guardarte sin que te desbordes). no niego que a veces me ahogue un poco pensando en ti todo el tiempo (si se hace demasiado, escribo y se me pasa. o bien te beso a distancia y listo ;) ) o me inquiete al no encontrarte pero también pienso que es normal. es como dejar de fumar: no se puede ir del todo al nada! y realmente, tampoco es algo que quiera dejar de hacer. me haces bien.
en fin.
poco a poco voy viendo cosas que me abren camino, en gran parte gracias a ti. qué suerte que existas, pichona
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