domingo, 27 de septiembre de 2015

DE RISA

mientras terminaba mi discurso, la escuchaba a ella reírse sin parar (paró diez segundos después, ojalá no lo hubiera hecho nunca). sabía que esa risa era por mí. yo se la había provocado sin apenas esfuerzo y solo pensarlo me hacía sentir plena. y entonces empecé a besarla telepáticamente

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