érase una vez una llamada a la 1h30 de la mañana que calmó el llanto de una niña con sólo escuchar dos voces. dos voces que hicieron que consiguiese dormirse sonriendo, sin saber porqué.
una llamada en la cual estuvo pensando durante todo un día, y quién sabe si dos... porque hizo que soñase bonito. raro, pero bonito.
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